Recién salidos de bachillerato y con apenas mes y medio en la universidad, NAVIN, la empresa de primero del grado oficial LEINN en Valencia, se embarcó en una aventura emprendedora de dos meses en Finlandia. Algunos os preguntareis si es una broma, otros si una locura. Como coach y uno de los acompañantes de NAVIN en su camino de aprendizaje, quiero compartir con vosotros algunos porqués de esta aventura.

Un LEINNer se enfrenta cara a cara a la realidad del emprendimiento y de la vida misma. Recorre un camino lleno de sueños, retos y conquistas; pero también de muchas caídas. Su instrumento más valioso es la capacidad de levantarse, aprender de sus errores y seguir avanzando.

Os resultará fácil observar que este tipo de procesos son interesantes para conocer nuevas culturas, practicar idiomas y aprender de entornos profesionales destacados; como en el caso de Finlandia, uno de los países encabezando los rankings mundiales en innovación (Global Innovation Index 2016). Pero los viajes de aprendizaje en LEINN son mucho más. Un LEINNer se enfrenta cara a cara a la realidad del emprendimiento y de la vida misma. Recorre un camino lleno de sueños, retos y conquistas; pero también de muchas caídas. Su instrumento más valioso es la capacidad de levantarse, aprender de sus errores y seguir avanzando. Estas cicatrices, dentro de un entorno propicio, son las que van forjando y sacando lo mejor de cada individuo y del equipo, tanto a nivel profesional como a nivel de crecimiento interior y de valores. Son aprendizajes que no los pueden trasferir profesores y no se pueden adquirir en los libros; se tienen que vivir en primera persona.

Navin, en Finlandia, ha tenido que abrirse camino como empresa en un entorno desconocido y lejano a su zona de confort. Han gestionado proyectos de todo tipo: desde la venta al por menor de comidas y la organización de eventos de ocio, hasta la exportación de marcas de ropa y la creación de experiencias en el sector del turismo. Han realizado más de cien visitas a clientes potenciales en ciudades como Turku y Helsinki, donde han tenido que experimentar innumerables rechazos, readaptar estrategias y mantener la motivación y la perseverancia hasta recibir los primeros frutos de su trabajo. Han conseguido alcanzar los objetivos que se marcaron para desarrollar sus competencias como emprendedores globales: objetivos relacionados con la cantidad de facturación generada, número de libros relevantes leídos y analizados, realización de proyectos conjuntos con emprendedores locales, entre otros. Según comentan tras su regreso a Valencia, “Finlandia ha sido duro pero bonito […] ha significado estar en constante aprendizaje y sobre todo crecer como equipo y como personas”.

Ahora están centrados en hacer realidad sus sueños y sus nuevas ideas en Valencia, sin olvidar sus próximos viajes: San Francisco en segundo curso y India y China en tercero. Saben que los siguientes pasos no van a ser fáciles, pero este viaje les ha enseñado a perder el miedo, a ser valientes y a ver los retos y las caídas como oportunidades para levantarse, aprender y seguir avanzando.